LA EDUCACIÓN MATEMÁTICA VENEZOLANA EN MOVIMIENTO N° 12
Por segunda vez, la profesora Angélica María Martínez (UPEL Maracay) obtuvo el primer premio en la Modalidad Carteles presentados en la RELME. LA UBICACIÓN DEL CARTEL GANADOR EN EL PROGRAMA ACADÉMICO GENERAL DE LA RELME 26 Angélica, orgullosa, mostrando el cartel; le acompañan Hugo Parra (Venezuela), Alvaro Poblete (Chile) Angélica recibiendo el Certificado como ganadora del Primer Premio en la Modalidad de Carteles, de manos de Marger de Viana, Presidenta del Comité Organizador de la RELME 26; testimonia el momento, el Dr. Ricardo Cantoral, uno de los fundadores de la Perspectiva Socioepistemológica en la Matemática Educativa.
Para conocer un poco sobre cómo enseñar aritmética a personas ciegas, debemos tener presente un recurso conocido como sorobán, el cual es un ábaco de origen japonés, que tiene varillas verticales, cerradas por un marco y atravesadas por otra vara horizontal más gruesa; cada varilla contiene en la parte superior, una cuenta que vale 5 unidades, mientras que en la parte inferior tienen 4 cuentas, cada una vale una unidad. Para conformar un número, las piezas o cuentas, se deben mover hacia el soporte horizontal que atraviesa todas la varillas, de manera que se suma el valor de las piezas que se encuentran en cada varilla, multiplicadas por su valor posicional. Por ejemplo, si se tiene en el centro de la primera varilla (de derecha a izquierda) la cuenta de arriba y una de abajo, se tendrá representado el 6; pero si esto mismo está en la segunda varilla, significa que el 6 será 60 porque está representando a 6 decenas.
ResponderEliminarCon el sorobán se pueden realizar diversas operaciones matemáticas, como adición, sustracción, multiplicación, división, raíz cuadrada; y también se ha adaptado su diseño para ser usado por personas ciegas.
Dicha adaptación consiste en colocar un fondo de espuma en la base rectangular que encierra a todas las varillas, de tal manera que las cuentas se muevan con cierta facilidad entre cada columna pero a su vez permanezcan quietas una vez se coloquen a nivel de la vara central.
Esta adaptación ha sido atribuida a Tim Cranmer, y por esto se le conoce como ábaco de Kramer.